Sistemas
conectados a red
Sistemas aislados
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Sistemas
fotovoltaicos
Los sistemas fotovoltaicos utilizan
la radiación solar y la cambian directamente en electricidad.
Sin partes rompibles, sin ruido, sin emisión de gases de
escape, ¡totalmente limpio!
Los componentes principales de un sistema
fotovoltaico son las placas solares, las cuales producen corriente
continua de los rayos solares mediante el efecto fotovoltaico. En
este proceso, se usa la radiación directa e indirecta. Resulta
que no solo en regiones con abundante sol, como Andalucía,
vale la pena usar la energía solar con esta tecnología,
también es rentable en regiones mas del norte de España
y Europa.

Dependiendo del campo de aplicación,
se diferencia principalmente dos tipos de instalaciones fotovoltaicas:
Sistemas conectados a la red. Inyectan la electricidad
producida directamente a la red eléctrica. Por la electricidad
producida, el dueño de la instalación cobra una cantidad
fija por cada kilovatio hora, que está garantizado por una
ley del Gobierno.
Sistemas aislados.
La demanda de electricidad de los consumidores locales está
directamente cubierta con la energía del sistema de generadores
locales, que puede consistir en módulos fotovoltaicos combinados
con baterías, y a veces también otras instalaciones.Esta
forma de suministro de energía es interesante donde no hay
una red eléctrica, como en regiones rurales, donde es deseable
tener el confort de energía eléctrica, o la electricidad
suficiente para cubrir necesidades elementales, como refrigeración
para medicina o alimentos perecederos. Muchas veces, la instalación
de un sistema fotovoltaico es una solución mas económica
y fiable que la utilización de un generador con diésel.
Se pueden adaptar las instalaciones
fotovoltaicas a diferentes condiciones y requerimientos, como se
muestra en las siguientes fotos.



Si se piensa en integración de
un sistema solar durante la planificación de un edificio
nuevo, obviamente la solución es más económica
y efectiva que hacerlo después de la construcción.
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